En las palabras de César Hidalgo, director del Media LaB en MIT y considerado una de las 50 personas que podría cambiar el mundo, establece un ejemplo ilustrado, en el cual Hidalgo expone que el auto más caro del mundo es un Bugaty Veyron con un valor de $2.5 MM USD y  que si el auto llegase a chocar, el valor de este se esfumaría, pero dado que el daño producido por un choque como este no genera daños a nivel de los átomos de los componentes del vehículo, por que pierde valor?, simple, pues este reside en el orden de la información que se le ha entregado a los átomos para que sus componentes funcionen de una manera específica.  En este caso, el orden de la información es capaz de generar un valor tan único, que lo transforma en el vehículo más valorado del mundo.

 

Hacemos lo que hacemos porque creemos fielmente que podemos cambiar el futuro hoy, desafiar lo establecido, pero acatando las reglas del juego,

, sabiendo que algunas de ellas no se pueden mover ni tocar, pero otras se pueden doblar, torcer, quebrar, y algunas hasta desaparecer, bajo esta convicción,  convertimos las restricciones en potencialidades y obtenemos como resultado de lo que creemos,   riquezas y beneficios.

Creemos fielmente que la arquitectura no es ni un bien o servicio superfluo, ni mucho menos un mal necesario, sino una herramienta poderosa. Una tecnología inespecífica y transversal que es capaz a través de la "síntesis de arquitectura", de visualizar, ordenar y agrupar estratégicamente grupos de átomos, que entre sus llenos y sus vacíos, son capaces de generar valor agregado a cualquier requerimiento o solicitud recibida. 

 

Valor agregado en todo tipo de campos. Valor en la calidad de vida de usuarios, en la capacidad de dotar de mayores beneficios a más personas a través de la utilización estratégica de recursos escasos,  o en la generación de diferencias estratégicas en un producto de venta que se traducen en capacidades de venta aceleradas. Valor para el desarrollo de un país a través de la mejora de espacios públicos, que afectan inmensurablemente los niveles estrés, salud y violencia de una sociedad, y consecuentemente la economía de sus habitantes, que finalmente marca estadísticas sociales que trascienden generaciones.